Se acercaba la noche, y veía como cada estrella impregnaba con mas fuerza las gotas de lluvia que reposaban sobre mi ropa.
No sé bien que hora era, yo solo estaba en una esquina desconocida. esperándola..
Habíamos quedado en pasar una noche juntos, quizás salir, -aunque las urgencias de sus palabras me dieron a entender otra cosa- Siempre la vi como una amiga lejana, una conocida.
Quizás no pensé en ella de la misma forma en la que fui pensado. Siempre hubo un feeling meta-situacional, no nos decíamos nada, pero mas de una mirada me había devorado ya mi boca.
Ya la había recorrido de punta a punta, pude saborear en otros tiempos, todas sus palabras. Y aun así, era una desconocida. Era una amiga.
Recuerdo fuimos a comprar helado, caminamos como dos conocidos, a medio metro de distancia, sin embargo, sentía como su mano buscaba coincidir con la mía. Negandola de forma sutil, me rasqué la cabeza, agarré el celular varias veces. No quería perder su mirada en el mar de ilusiones que ya se estaba creando.
Sabia que iba a ser algo muy duro para ella, saber que no podía enamorarme, mucho menos sentir algo. Se me estrujó un poco el corazón cada cuadra que caminamos hasta llegar. La dejé elegir sus gustos preferidos, antagónicos a los míos. y sonreí, como a ella tanto le gustaba.
En el tan deseado departamento, luego de comer el helado, nos posamos quizás muy de repente, los labios sobre las comisuras. transcurrió todo fuera del registro del tiempo. Creo yo que fueron sus feromonas las que hablaron. La metáfora se posó sobre la cama. Y yo, temiendo por lo que sucedería después. Cuando decida hablarme de lo que ya había demostrado con la piel.
En tanto prendió un cigarrillo y me miró a los ojos - puedo jurar que se me vino el mundo abajo- me dijo: " ni imaginándomelo, hubiese creído que esto fuera posible, gracias"
y ese gracias, retumbó muy pesado en mi cabeza...
Para completar la situación, me agarró la mano y la llevó directo a su corazón diciendo: - "estas acá, aunque no quieras"
Por primera vez en 21 años me sentí una completa mierda, el daño ya estaba hecho, no hecho, pero si germinado. No emití muchas palabras luego de ese momento, solo empecé a sentirme mal, como si el asco a mi falta de romanticismo, hubiese atacado mis vísceras.
y me fui, diciéndole que me perdone, rodaron por mi cara las lagrimas de la desgracia. de poder sentirme amado y no poder corresponder.
Brillaban las estrellas ahora, sobre las lagrimas que no pude aplacar.
y ella ahí mirándome, sin saber como contenerme, creo no entendió nada, o quizás, entendió todo lo que tenia que entender.
Hoy la vi, es una estrella lejana, una fiel amiga, una hermana. que disfraza su mirada cada vez que me ve caminando por la ciudad y me saluda reprimiendo todo su deseo. Quizás sea mejor así. No pude. No se merecía soportarme.
Ya sentiré y será tarde.
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