Transcurría ésta tarde como cualquiera, como casi siempre, estaba leyendo para rendir una materia que injustamente estoy obligado a rendir. Las tareas del hogar ya cumplimentadas, el almuerzo preparado. Una llamada de un gaucho provinciano me ablando la paciencia, pero todo continuó bajo su cause.
Nada que mereciera la pena contar, hasta aproximadamente las 16 hs...
Sucedió en un instante, una fragancia viajó 300 km al norte, abrió las puertas y llego a mi. Me removió un nerviosismo que hace tiempo no experimentaba, esa punción catexica estaba en mi panza, se magullaban las palabras en mi cabeza en los segundos posteriores al "te llamo?" era un huracán callado, temía no poder contestar, no estar preparado para crear el vinculo.
Sonó mi telefonó, y puedo jurar que la vi parpadear su mirada, expectante, del otro lado del sonido. Paladeamos diversas condiciones foneticas, me hizo desprender una sonrisa con el primer silencio, asi de impredecible fue.
Habló. y parecióme una voz tersa y amable (quizás fantaseé durante un tiempo con su tono de voz), aun sin perder lo novedoso de su tono. Mi ironia y su sarcasmo complementaron como si fuese habito el oírnos. Fueron breves minutos de un ariete ficticio golpeando mi pecho, entre carcajadas, risas, gestos que no vimos, pero imaginamos. Ni el ruido de los autos fue suficiente distraccion, para dejar de absorber el aroma que desprendían cada una de sus palabras.
Por primera vez llegué a saborear lo dulce de una risa, no competí por ella, solo la oí llegar, y me inundó.
Finalizó ese nexo virtual que nos acercó un poco más, y me sentí diferente, fue -creo yo- más el impacto de su propuesta escrita, que el contenido en sí de lo que pasó. La sorpresa me enmudeció y me llenó de sensaciones.
Confieso que soy un tanto excéntrico y muy Romeo en esta época donde las Julietas se esconden del sol para no quemarse. Pero mis cuerdas vocales expresaron la emoción mediante palabras pisadas, apuradas, atolondradas. Lo notó y fui motivo de su gracia, aun así, no me importó y proseguí siendo yo. mostrandole lo mucho que me provocaba, aunque fuese solo un dialogo.
Fui un tanto inentendible, tenia tanto por decir y tengo tanto por decir todavía....
Continuo a la espera de otra oportunidad, de acercarme y abrazarla con mi respiración o bien, de hacerla reír, ella que tanto se lo merece. Con eso, puedo estar espasmódicamente feliz.
Por que SER feliz no se puede, se puede elegir ESTAR, tal vez un dia, tal vez un mes, o sólo 14 minutos con 33 segundos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario