miércoles, 20 de noviembre de 2013

00:14:33

Transcurría ésta tarde como cualquiera,  como casi siempre, estaba leyendo para rendir una materia que injustamente estoy obligado a rendir. Las tareas del hogar ya cumplimentadas, el almuerzo preparado. Una llamada de un gaucho provinciano me ablando la paciencia, pero todo continuó bajo su cause.
Nada que mereciera la pena contar, hasta aproximadamente las 16 hs...

Sucedió en un instante, una fragancia viajó 300 km al norte,  abrió las puertas y llego a mi. Me removió un nerviosismo que hace tiempo no experimentaba, esa punción catexica estaba en mi panza, se magullaban las palabras en mi cabeza en los segundos posteriores al  "te llamo?" era un huracán callado, temía no poder contestar, no estar preparado para crear el vinculo.

Sonó mi telefonó, y puedo jurar que la vi parpadear su mirada, expectante, del otro lado del sonido. Paladeamos diversas condiciones foneticas, me hizo desprender una sonrisa con el primer silencio, asi de impredecible fue.

Habló.  y parecióme una voz tersa y amable (quizás fantaseé durante un tiempo con su tono de voz), aun sin perder lo novedoso de su tono. Mi ironia y su sarcasmo complementaron como si fuese habito el oírnos. Fueron breves minutos de un ariete ficticio golpeando mi pecho, entre carcajadas, risas, gestos que no vimos, pero imaginamos. Ni el ruido de los autos fue suficiente distraccion, para dejar de absorber el aroma que desprendían cada una de sus palabras.

Por primera vez llegué a saborear lo dulce de una risa, no competí por ella, solo la oí llegar, y me inundó.

Finalizó ese nexo virtual que nos acercó un poco más, y me sentí diferente, fue -creo yo- más el impacto de su propuesta escrita, que el contenido en sí de lo que pasó. La sorpresa me enmudeció y me llenó de sensaciones.

Confieso que soy un tanto excéntrico y muy Romeo en esta época donde las Julietas se esconden del sol para no quemarse. Pero mis cuerdas vocales expresaron la emoción mediante palabras pisadas, apuradas, atolondradas. Lo notó y fui motivo de su gracia, aun así, no me importó y proseguí siendo yo. mostrandole lo mucho que me provocaba, aunque fuese solo un dialogo.

Fui un tanto inentendible, tenia tanto por decir y tengo tanto por decir todavía....

Continuo a la espera de otra oportunidad, de acercarme y abrazarla con mi respiración o bien, de hacerla reír, ella que tanto se lo merece. Con eso, puedo estar espasmódicamente feliz.
 Por que SER feliz no se puede, se puede elegir ESTAR, tal vez un dia, tal vez un mes, o sólo 14 minutos con 33 segundos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Crónicas de un duelo anunciado.

Fue abrir los ojos y mirar su silueta respirar...  estaba cansada, lo pude advertir en cada suspiro de sueño que oí. Estábamos los tres, ella, yo.. y la luna. Nos observaba por la ventana que habia dejado abierta, el calor nos agobió aquella noche. Quizás fue ese Latitud 33 que me tomé, pero la sombra brillaba. Y mis parpados no alcanzaban a abrirse lo suficiente, para disfrutar ese espectculo penumbro.
Parecia un cuento de terror. no por su contenido en si, sino por el hecho de saberlo- como todo en la vida- efimero.
Y me convenci mil veces,  que quedarian impregnadas esas imagenes en mi cabeza, serian las fotos que nadie puede ni podrá sacar. Ese momento unico, sería el póstumo paso a la transgresión.
Pasó la noche, y por la mañana, muy altiva se replegó sobre su ropa, me saludó con un beso que me sabía a perdón.  Estaba escrito en su mirada, puesto que nunca dejé de mirarla.
Transcurrió el momento, fueron a un recital, transcurrió la noche.
 y sentí como la verdad me golpeaba la puerta.
Dude un segundo, pensando en lo maniosa y autolesiva que podria ser mi consciencia.
Me senti un paranoide. o me lo habran hecho sentir -eso está en discusion-.
Pasó un dia, no recibi noticia alguna. Preocupado desisti en mi impetu por no levantar el telefono.
Le dije con tono de preocupacion - " hey, gorda, te pasa algo?" a lo que recibi la respuesta mas gélida de mi vida "no, estaba durmiendo nada mas, necesitas algo?".. no fue lo que enunció en si, sino su tono de voz. ya no era yo su ser amado, era una mochila que le sopesaba en la libertad.  Mi unica respuesta fue "si, quiero verte"... a lo que un silencio de velatorio acompaño mi frase. Yo en expectativa, ella en discrepancia de sentimientos.
Logré verla ese mismo lunes.. jugamos a las cartas, nunca voy a olvidarlo. Me enojé con ella por un segundo y fue la excusa perfecta para demostrarme su frialdad en la máxima expresión -que hábil resultó ser-.
Pasó el momento, y luego de una hora, decidí marcharme, no podía estar ahí.
Retorné a mi casa envuelto en lagrimas, no podía guardarlas, ya me sobrepasaba la impotencia. Fue luego, que ella enojada, me hizo sentir que yo estuve mal.. (me manipuló abiertamente, debo confesar)
Pasaron unos días, los peores y mas largos para mi. Dejé de estudiar, deje de leer, de salir, absolutamente mi mundo se detuvo al compás de unas agujas que no rotaban, y un mensaje que no tenia intensiones de llegar.
Llegó el viernes. y yo tenia un recital al cual asistiría con una amiga, tenia una inmensa mezcla de ansiedad, no solo por verlos tocar, sino por oir a la que en aquel entonces, poseía toda la verdad del universo. (una vez mas, la idealicé)  y solo lloró, lloró, lloró... me miraban esos ojos pardos, y no emitían palabras. Solo lloraban perdón y poco a poco, mi fantasía nefasta fue tomando la dureza de una piedra. Fue haciéndose real. Lloró y una vez mas, me besó, yo sin querer aceptar a realidad, me fui prometiendo volver a verla.

Ya era tarde. su monstruosa debilidad, carcomió sus promesas. dejando nula cualquier expectativa de futuro. No podía perdonarla. Ella tampoco quería que lo hiciese -lo sentí-. Se me estrujó el estomago por los consiguientes 5 meses, y alimenté mi rencor, mi odio, me fui encerrando en la palabra rota. La palabra "amor", estaba hecha pedazos.

Desde entonces comprendí, que el valor de una palabra puede ser mayor a cualquier cifra cuantificable.
Si de algo soy consciente, es que no haré al prójimo lo que he padecido. nadie se merece padecer la hipocresía de un sentimiento histerogeno. ni a mi enemigo le deseo el mal de amores, esa mezcla de miedo, esperanza, angustia, dolor visceral, cosquillas tautologicas... nadie se merece ese circo.

Fui victima, peor aun, fui voluntario.

Todo estaba anunciado, cada paso que erguía la pitonisa, cada segundo que se inmiscuía en un mar de risas. Elaboré el duelo antes de perderla. Elaboré mi propio duelo. Por que desde entonces, murió en mi, una parte.

Y no la extraño, no la lloro.
Me extraño a mi mismo, me lloro el haberme perdido yo.
pero es parte de un ciclo llamado vida, y este afán peligroso que tiene la misma,
 de derrumbarnos cada tanto las estructuras
 para hacernos temblar, llorar, pensar, dudar.... crecer.
Gracias vida.
gracias.
 por dejarme reconstruirme,
aunque las lagrimas cuesten sangre.
aunque las lagrimas cuesten tiempo.


lunes, 4 de noviembre de 2013

el primer no.

Encontré un documento de texto, uno de esos en los que eran depositados los historiales de las conversaciones.. cuando existia el messenger, en la epoca de los fotologs. y quiero contarles una historia.

La encontré un dia navegando. podria yo tener unos 15 años supongo, sé que me pasaba horas  y  horas frente a la caja boba (no muy diferente a la actualidad)
Se dió que entre página y página llena de fotos con caras vacias, la encontré. escondida tras sus lentes de sol -esos que nunca quiso sacarse, para no mostrar la debilidad- posando, buscando alimentarse como yo, de una mirada ajena. 

No pensé jamás, que el otro lado de la pantalla, estuviese tan cerca de mi, solo unas cuadras nos separaban y la vida se ocupaba hasta entonces, de mantenernos separados. algo inexplicable.
y le gusté, quizas por lo estetico, quizas por algun comentario que redobló la apuesta. eramos el rey y la reina del histeriqueo. tras la pantalla todos eramos valientes en aquel entonces. 

Eramos dos actores de la moda. compitiendo con frases un tanto absurdas. instalando a cada dia, cada hora, cada palabra, una duda. sin duda, era un proceso de seduccion adolescente. no por nuestra edad, sino por la falta de forma, la carencia fundamental de objetivo. hablabamos a un aire, pensando que no existiria.

Pero yo era real, y al parecer, ella tambien. 

Hacía mucho calor esa tarde de viernes, caminé las 6 cuadras más largas de mi vida, hasta donde supuestamente era el lugar de encuentro. 

Un videoclub, era donde ese nick, esas fotos, se harian carne y se transformarian en palabras, gestos, 
miradas nerviosas, tal asi como chistes de humor negro que al dia de hoy me siguen dando miedo.-siempre fui cagón, no voy a cambiar eso- 
y llegué, abrió la puerta, su caminar me impactó, o quizás su pantalón. 

Recuerdo con tal seguridad la cantidad de pelotudeces que hablamos, hasta que tuvimos que despedirnos, nadie dijo hasta luego, no fijamos un segundo encuentro. pero sabia que habia hecho mella en esa figura tan salvaje. 

Siguieron las charlas, concretamos un segundo encuentro, el destino fue el cine de trasnoche, donde vi mi primer pelicula de terror en la pantalla gigante: Actividad paranormal 1.  mi pulso se habrá acelerado unas 27 veces a lo largo de toda la pelicula, no por el miedo, sino por poder aproximarme a la voracidad de su cabellera marrón, dicha cabellera desprendian un lindo aroma el cual hoy no recuerdo bien..

Salimos de ese circo de adrenalina, caminamos por la peatonal pungueada por la soledad. eramos dos almas que palpaban el aire mientras callaban. 
Ya no ibamos separados, supongo que en algun instante de valentia cruce mi brazo por su espalda hasta tocar su cintura. llegamos al monumento de la ciudad, nos sentamos, habia mucho viento pero aun asi podia oirla. le conte un par de historias quizas sin poco sentido. y una que otro comentario sugerente voló por ahi.
En ese momento me di cuenta de lo que me estaba sucediendo, esa cabellera salvaje estaba teniendo toda mi atencion. y quizas muy infantilmente solo pensaba en besarla. 

Sucedio entonces, el beso? NO. se largó a llover.  casi automaticamente le dije: -"creo que nos tenemos que ir, solo por que el clima quiere, yo no quiero"... acto seguido pude ver como una sonrisa llena de dientes me hizo parpadear la voz. Comenzamos a caminar y es ella quien se posiciona debajo de mi brazo- crei flotar-. A los pocos pasos, soltó una frase "caminar bajo la lluvia, bien de pelicula, no?"

Nos tomamos un taxi. y fue el viaje mas corto de mi vida, no queria dejarla bajar, no queria despedirme. 
intentó saludarme, fui un poco audaz o quizas fue puro fervor de los nervios, le corrí la cara en el momento exacto. fue entonces, cuando sumergi todo mi deseo, en sus labios. habrán sido segundos, pero me bastó para no arrancarla de mis pensamientos.

Pasaron los encuentros, las charlas, y no estaba preparado para admitir que realmente erotizé mucho su figura, la llene de planes, besos y abrazos, que no sucederian nunca. no pudo garantizarme un abrazo sin tiempo, de esos que tanto buscaba. 

No era ella la culpable, siempre tan independiente, su egoismo no era voluntario, estaba herida y yo sin medicina para curarla. nunca pude culparla, nunca pude quizas, olvidarla.

Me habría fallado por primera vez, eso que todos llaman amor. 


Confesión 21: La carta a Agustina.

Se acercaba la noche, y veía como cada estrella impregnaba con mas fuerza las gotas de lluvia que reposaban sobre mi ropa.
No sé bien que hora era, yo solo estaba en una esquina desconocida. esperándola..

Habíamos quedado en pasar una noche juntos, quizás salir, -aunque las urgencias de sus palabras me dieron a entender otra cosa- Siempre la vi como una amiga lejana, una conocida.
Quizás no pensé en ella de la misma forma en la que fui pensado. Siempre hubo un feeling meta-situacional, no nos decíamos nada, pero mas de una mirada me había devorado ya mi boca.

Ya la había recorrido de punta a punta, pude saborear en otros tiempos, todas sus palabras. Y aun así, era una desconocida. Era una amiga.
Recuerdo fuimos a comprar helado, caminamos como dos conocidos, a medio metro de distancia, sin embargo, sentía como su mano buscaba coincidir con la mía. Negandola de forma sutil, me rasqué la cabeza, agarré el celular varias veces. No quería perder su mirada en el mar de ilusiones que ya se estaba creando.

Sabia que iba a ser algo muy duro para ella, saber que no podía enamorarme, mucho menos sentir algo. Se me estrujó un poco el corazón cada cuadra que caminamos hasta llegar. La dejé elegir sus gustos preferidos, antagónicos a los míos. y sonreí, como a ella tanto le gustaba.

En el tan deseado departamento, luego de comer el helado, nos posamos quizás muy de repente, los labios sobre las comisuras. transcurrió todo fuera del registro del tiempo. Creo yo que fueron sus feromonas las que hablaron. La metáfora se posó sobre la cama. Y yo, temiendo por lo que sucedería después. Cuando decida hablarme de lo que ya había demostrado con la piel.

En tanto prendió un cigarrillo y me miró a los ojos - puedo jurar que se me vino el mundo abajo- me dijo: " ni imaginándomelo, hubiese creído que esto fuera posible, gracias"
y ese gracias, retumbó muy pesado en mi cabeza...
Para completar la situación, me agarró la mano y la llevó directo a su corazón diciendo: - "estas acá, aunque no quieras"

Por primera vez en 21 años me sentí una completa mierda, el daño ya estaba hecho, no hecho, pero si germinado.  No emití muchas palabras luego de ese momento, solo empecé a sentirme mal, como si el asco a mi falta de romanticismo, hubiese atacado mis vísceras.
y me fui, diciéndole que me perdone, rodaron por mi cara las lagrimas de la desgracia. de poder sentirme amado y no poder corresponder.

Brillaban las estrellas ahora, sobre las lagrimas que no pude aplacar.
y ella ahí mirándome, sin saber como contenerme, creo no entendió nada, o quizás, entendió todo lo que tenia que entender.

Hoy la vi, es una estrella lejana, una fiel amiga, una hermana. que disfraza su mirada cada vez que me ve caminando por la ciudad y me saluda reprimiendo todo su deseo. Quizás sea mejor así. No pude. No se merecía soportarme.

Ya sentiré  y será tarde.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Lets the people know the truth!

Que lindo es escuchar, leer, y ser escuchado. que exista tanto espacio en el mundo, y dos personas coincidan, en experiencias, en tiempos, que se agarren la mano aun a horas de distancia. si una lagrima se desprende, no es motivo de cargada, aquí, entre nos, no hay pudor. solo hay un cómodo sillón, sobre el cual recostarnos a hablar: el hombro del otro.
y si no es mi hombro, sera mi pecho. o mi alma, da igual el lugar.
Afrontar la soledad de ésta forma y poder charlar sobre la impotencia que nos da vivir reconstruyendonos.
da paz.
Sonrisa, lagrima, canción. Cualquier detalle es nafta para mi corazón hoy. Cualquier cosa que devenga de quien sepa escuchar, abrir su corazón y dejarse caer en mis imperfectas pero sinceras manos.
quizás no tenga una respuesta a todas las dolencias del mundo. quizás solo sepa abrazar.
A veces con brazos, a veces con palabras.
Que cárcel ingrata la desconfianza, que injusto fue nuestro pasado, que nos hizo tratarnos como seres hostiles el uno para el otro.
Pero con los días las palabras se rellenan. ya no son sólo palabras, tienen nombre y apellido, grupo sanguíneo y por sobre todo, tienen sentido.
No le quiero tener miedo al miedo. se que cruzando las espadas, se puede pelear mejor.
y por qué ahora? por que no antes, por que no después?
Hablé mil veces de un destino que puedo escribir y moldear... pero quien guía, quien guió, a ese otro transparente que va tomando importancia y color... quien lo trae hasta mis costas?
hay cosas que no me explico.
 y quizás eso,
 sea un buen comienzo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Al señor Juan.

Jueves
Un rayo despedazo el aire y lo hizo rugir.
me cantó una melodia tetrica, me dejo sordo y tambaleante.
como si un amor en sangre se alejara. habran sido dos horas
en las que el zumbido atentaba contra mi lectura
como los recuerdos me vienen en sueños.

Viernes
Patiné hoy por la mañana en un charco,
asi como me resbalo de mis palabras cada tanto
e incumplo mi fe de odiarla todos los dias un poco mas.
Me empapó la lluvia mezquina, que no piensa en mi
El colectivero buena onda, me espero, corri, volé.
para cumplir, para llegar a derramar letras en hojas mojadas.
era una bola de nervios, me temblaba el pulso, asi como mis ideas.

Me pasé la noche leyendo, me pase hipotecando un rato cada dia.
para llegar a... para terminar en... para ser alguien..
recibi un papelito,  papelito incriminador
que decia "defina" "exponga" "justifique"
como si yo tuviese algo nuevo por decir, no?

Me temblo el asiento, juro que mi alma se cayó
al leer y no entender
de lo que en ese papelito estaba escrito
agarre la birome, negra como mis ojeras ya.
estaba harto, mojado, nervioso y cansado.
necesitaba descargar esa mochila,
necesitaba escupir
escribirle a un don juan,
para satisfacer toda su subjetividad
y juzgarme por un par de trazos envueltos en adrenalina
y escribi,
    escribi,
  escribi

Me exprimi la cabeza en cada renglon,
salio un lindo licuado, tenia un poco de sabor a bronca
con unas pizcas de seguridad.
despues de dos hojas,
 dos horas
y cuatro preguntas,
me decidi a estirar la mano,
y llamar a la autoridad
al señor juez de mis viernes.
le entregué las hojas,
 con firma y nombre
para que sepa que soy guapo,
 y que no me escondo detrás de un numero

la suerte ya está echada.
 mi cabeza exprimida
paso a vivir.
adiós y hasta el viernes.