martes, 14 de enero de 2014

Edipo Laboral.

Realmente hoy no me debato la cabeza por el amor, o la amistad, o el clima
Hoy, estoy lleno de una poderosa y aplastante angustia, que no solo fulmina mis palabras ciegas a los oidos de los demas..
sino que afecta mi cuerpo promoviendo un dolor intenso...
sucede que acepté un desafio,
 incluirme en el universo laboral,
era una tarea plenamente fisica, la cual yo me creia capaz.
pero hay algo... que estaba fallando en mi,
y no fue solo un musculo,
 o la respiracion,
o mi capacidad de logica...
 algo mucho mas profundo...
 no supe reconocer mis limites,
 me exigi de una forma inhumana.
Acabe una jornada, la primera, deseando dormir años.
arrepentido de haber aceptado el puesto, pesadumbroso y con lagrimas en los ojos... dejando la masculinidad tirada en algun lugar del frio infierno que vivi.. decidi renunciar.
era la bolsa tatuada con un signo de pesos, o la vida que llevo, que.. aunque pese y tome deciciones con el codo... sigo queriendola de cabo a rabo.
en una emboscada entre el orgullo y la auto preservacion, llegue a mi casa, tenia un aspecto sombrio, la cara y los brazos hinchados, los labios morados.
mi vieja no sabia si habia ido a trabajar o me habia atropellado algun auto. volvi dando pena.. y eso es lo que tanto me molesta.
El querer y no poder. el deseo castrado por la ley. esta vez, pego hondo... pego en lo imposible, en el cuerpo que me representa. ante una majestuosa ley... el esfuerzo, del cual no me puedo renegar...
pareciera un edipo laboral.. donde el trabajo es padre,  es quien tiene la vara y el castigo me lo inflingio al querer superar mis limites.