sábado, 19 de octubre de 2013

a la doctora

Un dia por la mañana, con los rayos del sol parpadeando, un dia primaveral, llegamos todos los boludos al campo de deportes. era una jornada deportiva de la facultad, aunque siempre fue la excusa perfecta, dicen, para emborracharse y rumbear al compas de una guitarra desafinada cual hippies.

Pasó que vi, vi al sol caminando, no muy alto, pero su destello era especial. miraba sorprendida los cuerpos atleticos moverse por el campo de juego, no me veia a mi, con la guitarra en mano, con los poemas a un costado y mi voz sabinera afinando lo desafinado de la tarde..
pasó esa tarde, cansados todos de reir, correr y jugar... sali, recorri cada centimetro de la noche, sin saber que ella me esperaba un par de dias despues. Nos encontró un grupo, una solicitud, las charlas eternas, el conocerse era casi obligatorio, era un diamante en bruto, con aliento a marloboro común.
Me invitó un viernes de septiembre, uno de esos que tienen un especial clima caluroso, humedo... y que augura un pronto chaparrón... de esos molestos o románticos, depende.
Toqué el timbre, de calle europea. sonó pero no lo oí, como es comun de un 7mo piso.  un par de pasos nerviosos, calculo yo un 36 o 37, no me interesó mucho.  mis nervios me desacomodaban el pelo... pero poco le importo.
Con ella descubri la metafora de la piel, no la primera, pero si unica. pasaron horas, noches, veranos, piletas, cuentos, horas de estudio, pequeñas riñas por un chocolate. todo lo hizo especial y a su vez, muy perecedero.
En tanto me pregunte por el futuro, no obtuve respuesta de mi interior... fue horrible no poder contestar un "yo tambien quiero".  fue entonces cuando, y muy apresuradamente, la vi, en el parque, me senté en el pasto, el parque estaba lleno pero para mi, el silencio era tremendo. nada tenia mucho sentido. pero tenia que afrontar la realidad.

Llegó, con sus ojos hinchados, con sus promesas rotas, sus pastillitas de nubes rosas y cuentos, no los pude sustentar. necesitaba bajar a la realidad, recorrer de la mano la calle, no queria volar. no queria grandes fiestas, ni parentescos. aún asi la amé. y me dolio perderla por no poder bajarnos a la realidad.
-Que pasa (me dijo ella)
y yo que no podia hablar, tenia mucho miedo por lo que podria suceder.
-Me siento mal, no puedo seguir siendo lo que no soy. no soy tu principe. me siento menos que eso, y creo que es mi pro...
-Callate (y me intentó callar con un beso, fallido por que corri mi cara)
rompi en llanto, como un mariconsito cualquiera que se le salta el esmalte.
-No puedo seguir con vos, no puedo coincidir en la forma que tenemos de caminar. perdón.

Con los ojos nuevamente empapados, y tiritando de ... ,supongo que impotencia, se levanto sin emitir palabras, y comenzó a caminar. desapareció entre la gente. y me quede sentado, con la justicia entre las manos, pero quedando como un forro.
a la semana me llamó, diciendo que no soportaba no volar conmigo, la note muy alterada, mantuvo una sola frase en su boca... "si no estoy con vos, no quiero estar" y mi mundo se desmoronó.  acudí a un conocido, y logramos calmarla, no puedo aun hoy, años después, sacarme esa mirada de victima y victimaria, estaba a punto de cometer un homicidio introyectado. y llegue a tiempo.

Lo nuestro duró, lo que dura un corto verano. 

Nos descubrimos de repente, nos acariciamos la soledad y nos quisimos construir un castillo, que voló poco. pero que dejo en mi corazón a pesar de la perdida, estupida e infantil. una gran enseñanza.
 la bronca no dura por siempre.

y sus ojos hoy no me miran, me odian.
 pero viven.
 de nada.

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